Miles de personas presenciaron en la Ciudad Capital de Mendoza la tradicional Vía Blanca de las Reinas. Con tranquilidad y algarabía, una multitud de mendocinos y turistas, disfrutó el paso de los carros por las calles céntricas mendocinas, donde se destacó la participación de nuestro carro Vendimial y la belleza de nuestra representante María Sol Martinez, acompañada por su corte de reinas distritales.
Lo mismo sucedió en el Carrusel Vendimial del sábado, bajo el tradicional sol mendocino que se hizo sentir, brindando sus dones y ofreciendo la oportunidad de que miles de mendocinos y turistas disfrutaran de un espectáculo sumamente vistoso y participativo, único en el mundo.
El orden de los carros
Fue el mismo en la Vía Blanca y en el Carrusel,como así también el mismo que se siguió al momento de presentar a las soberanas en el inicio del Acto Central: Lavalle, Malargüe, General Alvear, Luján, Guaymallén, Tupungato, Godoy Cruz, La Paz, Rivadavia, San Carlos, Tunuyán, San Martín, Maipú, Santa Rosa, San Rafael, Las Heras y Junín.
Descripción del Carro Vendimial Departamento de Rivadavia
En nuestro carro aparece el sol como el foco de energía, como el augurio de una siguiente mañana de esperanza tras la tormenta.
El agua, sustento indispensable en este desierto. Un regalo de los deshielos repartido en ríos, acequias y surcos. Y si hay agua, hay compuertas, en las que se aguarda en largas vigilias el turno, que, si no se cuida, se escurre como la vida entre los surcos.
Luego las parras, hijas del hombre, madres generosas de las uvas: rojas, negras, blancas, ... siempre dulces en la boca, racimos de perlas naturales apretaditas entre sí, como un pueblo unido en el trabajo.
El eje que mueve todo este ciclo natural es el humano, el de los Hacedores de Vendimia. Aquel que abre los surcos con la zapa, la mirada puesta adelante para trazarlos derechos, bajo un sol que a veces quema, trabajando con la fuerza entusiasta de sus brazos. Los que cortan los racimos, manos femeninas y masculinas que ofician de parteras de los frutos de la viña. Aquellos que cargan en sus hombros los tachos entre las hileras. Los que en algún lugar, aún usan la prensa y en ella pisan las uvas, en una actitud de baile como festejo por el vino nuevo. Por último, quien reparte las fichas, la compensación concreta por el trabajo hecho, por la energía puesta en una vendimia marcada por un destino de azar, de suerte y esfuerzo.
En medio de este marco, nuestra soberana, desde su juventud y belleza es la vocera, la que representa en sí a nuestro pueblo, su proyección y su trabajo. La corte, representando cada distrito, completa el mapa de este Departamento que desde el Este espera siempre con brazos abiertos.
En los costados del carro se pueden apreciar fotos con lugares característicos de nuestro pueblo, lo representativo, atractivo para el turista y lo que muestra nuestra identidad.
























